

Voulez-vous continuer ou voulez-vous arrêter
Y en el centro, lo sabes, brilla. La Gema del Solsticio. Tan intensamente deseada, tan peligrosamente hermosa.
¿Por qué continuar? Esa es la pregunta que taladra tu mente, un taladro incrustado en el hueso de tu deseo más profundo. La Gema... su leyenda te ha perseguido desde que eras un niño. Dicen que otorga el conocimiento de los mundos, el poder de los sueños, la inmortalidad incluso. Pero también dicen que está bañada en lágrimas, forjada en la avaricia, y que su brillo es un faro para el sufrimiento.
Cada destello de su luz parece proyectar sombras de barcos negreros y plantaciones lejanas. La Gema no fue encontrada; fue extraída. Arrancada de la tierra por manos encadenadas, bajo el látigo de capataces coloniales. Su fulgor esconde la oscuridad de las minas donde innumerables cuerpos sucumbieron, sus vidas consumidas por la fiebre del oro y la sed de poder. Reyes depuestos, familias desmembradas, imperios caídos... la Gema del Solsticio es un monumento al dolor ajeno, al grito ahogado de quienes fueron explotados hasta la muerte. Si la tocas, ¿te convertirás en el siguiente eslabón de su lúgubre historia, en el heredero de esa crueldad?
Tus dedos se crispan. ¿Es ambición lo que te empuja? ¿Una curiosidad insaciable? ¿O una necesidad más profunda, una carencia que solo ese fulgor promete llenar? Has sacrificado tanto para llegar aquí: años de tu vida, la confianza de algunos, quizás la paz de tu propia conciencia. El sudor frío te recorre la espalda mientras el viento arrastra un gemido fantasmal por los pasillos, un eco que bien podría ser el lamento de aquellos esclavos que la desenterraron.
¿Valdrá la pena el final? ¿Será la Gema una revelación o una maldición? ¿Te elevará o te consumirá, marcándote con la misma mancha de sus orígenes? La salida está a tu espalda, un camino conocido, monótono, pero seguro. Adelante, solo la promesa de un resplandor y el riesgo de un eco de mil lamentos y de millones de vidas robadas.
Tus ojos se fijan en la penumbra del primer pasillo. Un velo de sombras baila, invitándote.
¿Te atreves a dar el primer paso? ¿O te das la vuelta, dejando que la leyenda y la joya sigan siendo un sueño inalcanzable, una herida que no es tuya, una historia de opresión que no te pertenece perpetuar? La decisión es tuya, y solo tuya.
